No quisiera ver mi blog enterrado... pero de ser así, quisiera que estuviera en un sitio que he visitado hace poco...
¡Hola!
Visitante incáuto, si nunca estuviste aquí, no creas que es éste un cementerio de palabras que nadie hace crecer. Simplemente no encuentro momentos de sosiego para siquiera ordenar ideas -menos aún para plasmarlas en cualquier medio fisico-.
Recientemente visité a algunos personajes célebres en su lugar de descanso (Cementerio de Pere-Lachaise, en París), y viendo las preciosas obras que adornan el lugar, las majestuosas, humildes, decoradas, sencillas, recientes, vetustas, lustrosas o ajadas tumbas de los allí enterrados, no pude evitar (vale, no soy muy original... a todo el mundo le pasa) preguntarme el porqué de esas tumbas.
No, no quiero decir que porqué enterramos a nuestros muertos -últimamente esto está cambiando-, sino porqué les damos tales pompas al lugar donde yace su cuerpo.
A mi mente han llegado tres respuestas, una positiva, una negativa y una neutra.
Por amor
Es inevitable en el ser humano (al igual que otras muchas cosas, para bien o para mal) el amarnos entre nosotros. Este sentimiento suele sobrevivir incluso al propio objeto de nuestro amor, así que en esos desafortunados casos, un gesto de generosidad/homenaje/recuerdo/etc suele ser dedicar un hermoso lugar de descanso final.
Por egoísmo
Otro rasgo humano es el de negarnos a dejar de tener algo, o en este caso, a alguien. Puede que esas tumbas tan elaboradas las hayan pagado o creado aquellos que se resistían a dejar marchar a álguien a quien tenían apego o dependencia (vale, eso nos lleva al punto uno). Talvez en un vano intento de poder "tener a mano" lo poco que queda de aquel que guió nuestras vidas. El egoísmo sería mas irracional que otra cosa, pero lo és al fin y al cabo.
Por mantener la historia
Solo viendo las tumbas de Voltaire, Balzac, Lussac uno se pregunta quienes fueron y qué hicieron (¡en caso de que no lo sepas!). Que estén ahí es otra manera de preservar sus hechos e ideas. ¡Incluso de interesarse por ellas!
Incluso puede que simplemente se trate de homenajes, o del terrible sentimiento de "lo hago como quisiera que me hicieran a mí".
Pero lo que es inevitable en un cementerio (especialmente si vas en una gélida mañana de navidad) es sentirse terriblemente solo, y a la vez, terriblemente acompañado por los millones de historias que lo pueblan.
Y, si se da el caso de que has tenido la desdicha de perder a álguien querido, es el lugar donde talvez le recuerdes con mas fuerza, y mas le eches de menos.