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Hubiese podido ser

Archivado en Reflexiones • Fecha: 30-12-2006 01:43:06

El otro día nos hicieron a mi esposa y a mi un retrato al carboncillo.

Cada vez que lo miro, no puedo dejar de pensar en cómo hubiese podido ser mi hijo.

Escrito por Borja Rubinos Salvador
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Clases y clasistas

Archivado en Tonterías • Fecha: 30-12-2006 01:41:08

¿Por qué hay quien se empeña en hacer clases sociales?

Y no me refiero desde un punto de vista material -que eso ya sale de forma espontánea, por gracia del egoismo y la envidia-.

Me refiero a esas personas que se consideran "con clase", "mas señores/as" que los demás. Y desprecian al resto, los tratan de inferiores. Y el resto los desprecian o admiran.

Lo que mas me revienta es que en muchos casos, estos "señores" fundamentan su estátus "superior" con mentiras, amiguismos, apariencias y actitud despeciativa hacia los que no son de su altura moral.
¡Ah, si! He observado que -en la mayoría de los casos, no voy a generalizar-, a dichos elementos no es que les guste demasiado el trabajo duro...

¿A que viene todo esto?
A que a mi alrededor he observado esta actitud en gente a la que -por desgracia- no puedo evitar cuanto quisiera. Así que, lo siento.
Os ha tocado aguantar mis maldiciones.

¿O se me habrá contagiado algo de mi visita a la plaza de la Bastilla?

Escrito por Borja Rubinos Salvador
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Muerte y vida

Archivado en Reflexiones • Fecha: 30-12-2006 01:15:49

No quisiera ver mi blog enterrado... pero de ser así, quisiera que estuviera en un sitio que he visitado hace poco...

¡Hola!
Visitante incáuto, si nunca estuviste aquí, no creas que es éste un cementerio de palabras que nadie hace crecer. Simplemente no encuentro momentos de sosiego para siquiera ordenar ideas -menos aún para plasmarlas en cualquier medio fisico-.

Recientemente visité a algunos personajes célebres en su lugar de descanso (Cementerio de Pere-Lachaise, en París), y viendo las preciosas obras que adornan el lugar, las majestuosas, humildes, decoradas, sencillas, recientes, vetustas, lustrosas o ajadas tumbas de los allí enterrados, no pude evitar (vale, no soy muy original... a todo el mundo le pasa) preguntarme el porqué de esas tumbas.

No, no quiero decir que porqué enterramos a nuestros muertos -últimamente esto está cambiando-, sino porqué les damos tales pompas al lugar donde yace su cuerpo.
A mi mente han llegado tres respuestas, una positiva, una negativa y una neutra.

Por amor
Es inevitable en el ser humano (al igual que otras muchas cosas, para bien o para mal) el amarnos entre nosotros. Este sentimiento suele sobrevivir incluso al propio objeto de nuestro amor, así que en esos desafortunados casos, un gesto de generosidad/homenaje/recuerdo/etc suele ser dedicar un hermoso lugar de descanso final.

Por egoísmo
Otro rasgo humano es el de negarnos a dejar de tener algo, o en este caso, a alguien. Puede que esas tumbas tan elaboradas las hayan pagado o creado aquellos que se resistían a dejar marchar a álguien a quien tenían apego o dependencia (vale, eso nos lleva al punto uno). Talvez en un vano intento de poder "tener a mano" lo poco que queda de aquel que guió nuestras vidas. El egoísmo sería mas irracional que otra cosa, pero lo és al fin y al cabo.

Por mantener la historia
Solo viendo las tumbas de Voltaire, Balzac, Lussac uno se pregunta quienes fueron y qué hicieron (¡en caso de que no lo sepas!). Que estén ahí es otra manera de preservar sus hechos e ideas. ¡Incluso de interesarse por ellas!

Incluso puede que simplemente se trate de homenajes, o del terrible sentimiento de "lo hago como quisiera que me hicieran a mí".

Pero lo que es inevitable en un cementerio (especialmente si vas en una gélida mañana de navidad) es sentirse terriblemente solo, y a la vez, terriblemente acompañado por los millones de historias que lo pueblan.

Y, si se da el caso de que has tenido la desdicha de perder a álguien querido, es el lugar donde talvez le recuerdes con mas fuerza, y mas le eches de menos.

Escrito por Borja Rubinos Salvador
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Espias en el vecindario

Archivado en Reflexiones • Fecha: 17-03-2006 20:13:53

¿Porque nos interesa la vida de los demás?

¿Que hace que una persona medre para saber de alguien a quien apenas conoce en persona? Talvez la envidia, el aburrimiento, o que se yo. Pero ¿no es eso invadir su espacio personal? Y no me refiero al espacio físico. La intimidad, el derecho a tener privacidad.
Pero no, para ellos saber algo nuevo (preferentemente morboso) es como hallar un tesoro. Talvez una manera de sentirse superiores en su propia intimidad invulnerada. Porque el núcleo, la raíz de la chafarderia es la propia sensación de inferioridad, y la apremiante necesidad de eliminarla a base de vacuas comparaciones con los demás. Es como el niño grande que humilla al gafitas de clase - aunque no lo sabe, busca sentirse mejor ante la superioridad intelectual de su victima, en un primitivo intento por evitar competencia en la supremacía del grupo-.
¿Es un subproducto de la necesidad de dominio? ¿De sentirse mejor por conocer los posibles puntos débiles de la competencia, aún sin haber necesidad -en nuestra sociedad- de confrontaciones?

Entonces... ¿mi vecina quiere dominarme? ¿recopila información para un posible enfrentamiento? Mejor será que tome yo la iniciativa y acabe con ella por sorpresa, a ver si esa chafarderia malsana viene de un alien que quiere dominar el mundo, en vez de venir de una vecina desagradable.

Escrito por Borja Rubinos Salvador
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King Kong (de Peter Jackson)

Archivado en Cine • Fecha: 31-12-2005 20:32:51

¡Uff! ¡Salta! ¡Corre! ¡Esquiva! ¡Dispara!
Esta tarde he ido a ver la última criatura de papá Peter Jackson, y me ha dado una sensación que podría explicarse con una frase de “El Señor de los anillos”:

“Poca mantequilla untada sobre demasiado pan”

Eso si, una mantequilla de primera.
Pero la sensación que queda al salir del cine es que, lo mas sólido de esas tres horas ha sido la intensa historia de amor entre el gorila y la esplendida, deliciosa, dulce e impresionante Naomi Watts.
Porque, seamos francos. Que se haya gastado una fortuna en efectos especiales para emular a Stephen Sommers con cinco cafés de más no tiene mérito. Vale, si, los miles de bichos, dinosaurios, escenarios, dinosaurios, tomas aéreas imposibles (¿he mencionado a los dinosaurios?) impresionan, y mucho. Ah, y Kong. El animalito es un hermano mayor del Gollum que conocimos hace tres años, igual de bien diseñado, animado y caracterizado.
Pero me debo estar insensibilizando a tanta fantasía visual, porque nada de eso me ha quitado el aliento; y al final, con lo que realmente he disfrutado es con una historia que solo tiene dos protagonistas (y medio: Jack Black hace un papel medianamente consistente). El resto hace aguas (Adrien Brody podría compararse perfectamente con una hoja de papel, tanto por lo inexpresivo como por lo adimensional del personaje).

Eso si, hay que verla. Tanto espectáculo merece al menos un visionado (con pausa para ir al servicio incluida), ni que sea para reírse un rato con la pelea entre Kong y los dinosaurios (solo faltaban los comentaristas del “Pressing Catch” comentando las llaves).

En lo que concierne a la BSO, le queda como un guante. Tiene un regustillo antiguo, sencillo y sin demasiadas pretensiones, que acompaña perfectamente la acción. Una maravilla que James Newton Howard ha podido componer en un par de meses, lo que denota su gran profesionalidad (¡no queramos ni imaginar que nos hubiera regalado de tener mas tiempo!).
Una curiosidad. Howard Shore, a quien fue encomendada originalmente la música de “King Kong” –y que dejó el proyecto por “diferencias creativas” con Jackson-, hace un breve cameo, como director de orquesta.

Y ahora, si me disculpáis, tengo que encargarme de estos avioncillos que me rondan la cabeza… ¡auch!

Rubinsky

Escrito por Borja Rubinos Salvador
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